Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://aliciafdlt873347.prublogger.com/39207708/entre-cielo-azul-y-naturaleza-el-encanto-campestre-de-cundinamarca